Una voluntaria alemana ha encontrado una cruz de bronce de hace 1.000 años que encaja con un molde hallado hace 40 años, en 1983, lo que confirma la producción en serie de símbolos cristianos.
No todos los días la arqueología nos regala hallazgos que reescriben la historia, pero eso es exactamente lo que ha ocurrido en el distrito de Havelland, en el estado de Brandeburgo, Alemania. Una voluntaria local encontró una pequeña cruz de bronce de hace más de mil años. Sin embargo, lo extraordinario fue descubrir que esa cruz encajaba perfectamente en un molde descubierto hace más de 40 años, en las ruinas de un fuerte eslavo medieval en Berlín-Spandau.
Este emparejamiento tan inusual podría alterar lo que sabíamos sobre la cristianización en Europa oriental. Porque si esta cruz fue moldeada en masa antes de que el cristianismo se implantara oficialmente en la región, entonces quizá ese proceso ya había comenzado mucho antes de lo que cuentan nuestros libros de historia.
El descubrimiento de la cruz
A primeros de 2026, Juliane Rangnow, voluntaria del programa de conservación arqueológica del Estado de Brandeburgo, se encontraba peinando con su detector de metales una zona del oeste de Havelland. La señal del detector motivó una pequeña excavación. Para su sorpresa, encontró una pieza de bronce pequeña pero inconfundiblemente significativa. Se trataba de una ‘cruz medieval de rueda’, un tipo de crucifijo de la Edad Media caracterizado por un círculo que une sus brazos y que suele representar una versión estilizada de Cristo rodeado de un halo.
El molde de una cruz
Cambiamos de tercio como parte de este rompecabezas. En 1983, un equipo de arqueólogos excavó un castillo eslavo en Spandau, al oeste de Berlín. Allí, muy cerca de los restos de una antigua iglesia de madera, encontraron un molde de fundición diseñado para producir cruces de bronce. El objeto -conocido como el molde del Spandau Cross-, fue catalogado, estudiado y guardado en el Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín.
Durante décadas, dicho molde fue considerado una pieza extraordinaria, única, pero incompleta. Ahora, gracias a las mediciones y análisis del Museo Estatal de Arqueología de Brandeburgo, sabemos que la cruz hallada por Rangnow fue fundida a partir de ese mismo molde. Encaja al milímetro. No hay error. Es su ‘media naranja’ arqueológica.
Una cruz, muchas historias
“El hallazgo no es simplemente una cruz más entre muchas”, explicó la ministra de Cultura del Estado de Brandeburgo, Manja Schüle. “Este descubrimiento es espectacular por varios motivos. El hecho de que encaje exactamente en un molde hallado hace más de 40 años es único para un objeto arqueológico de esta época”.
Pero hay más. El hallazgo nos habla de redes de producción, comercialización e incluso evangelización. Según Matthias Wemhoff, arqueólogo estatal y director del museo berlinés, el herrero que fabricó el molde de Spandau lo hizo para abastecer un mercado amplio y probablemente muy móvil; eso sugiere que los símbolos cristianos estaban ya bastante extendidos pese a las resistencias eslavas.
Un símbolo cristiano en medio de la resistencia
La cruz fue fabricada en el siglo X u XI, justo cuando el cristianismo ya había llegado a la zona germánica del Este, pero todavía chocaba con la oposición firme de los pueblos eslavos. La región de Brandenburgo, entonces poblada principalmente por tribus eslavas no cristianas, cayó bajo dominio del Reino Franco Oriental (precursor del Sacro Imperio Romano Germánico). Con ellos vino una nueva religión que originalmente no fue bienvenida.
En el año 983, las tribus eslavas lideraron la llamada Revuelta Luticiana contra el imperio; rompiendo la influencia del cristianismo extranjero y recuperando su autonomía durante siglo y medio. Mientras tanto, el cristianismo tuvo que replegarse. Habría que esperar a los siglos XII y XIII, tras las cruzadas germánicas (como la Cruzada Wendish), para que la región fue finalmente cristianizada. Pero lo que hace esta cruz tan fascinante es que representa ese breve momento de la historia en que parecía que la fe cristiana iba a establecerse antes de ser rechazada con fuerza. Es una reliquia de una historia alternativa que tardó mucho más en convertirse en una realidad.
Un hallazgo increíble
Lo cierto es que los arqueólogos pocas veces tienen la fortuna de encontrar tanto el molde como el objeto final. Suelen hallarse por separado, a veces separados por siglos, lugares o contextos. Salvo en este caso que nos habla de artesanía medieval, de religión, de comercio y de movilidad cultural. Como explicó el profesor Franz Schopper, director del Museo Estatal BLDAM, esta cruz nos recuerda el dinamismo de la región ya en la Alta Edad Media.
Desde este momento y hasta el próximo 11 de marzo, la cruz y el molde se encuentran en exposición juntos en el Museo Estatal Arqueológico de Brandeburgo; una oportunidad increíble para ver este reencuentro histórico.