miércoles, enero 14

Quién fue el arquitecto romano al que recordamos por un famoso dibujo de Leonardo Da Vinci


Lo recordamos por uno de los dibujos más famosos de Leonardo Da Vinci, pero fue un importante arquitecto romano que dejó una monumental obra.

Todos hemos visto el famoso dibujo de un hombre desnudo con cuatro brazos y cuatro piernas, extendidos dentro de un círculo y un cuadrado. Es una imagen clásica que se ha convertido en un icono cultural, y que aparece desde los libros de arte hasta camisetas, imanes y todo tipo de merchandising turístico: el hombre de Vitruvio.

Este es el nombre de un famoso diseño de Leonardo da Vinci, pero también de un hombre real, un arquitecto de la antigua Roma que escribió un tratado para el mismísimo emperador Augusto. ¿Quién fue exactamente Vitruvio, y por qué Leonardo decidió bautizar su obra con ese nombre?

Vitruvio, el arquitecto que dejó una obra monumental

Marco Vitruvio Polión fue un arquitecto e ingeniero romano que vivió en el siglo I a. C., durante la transición de la República al Imperio. No fue ni el más famoso ni el más grandioso de los constructores romanos, pero sí el que nos dejó un legado intelectual sin precedentes. Su tratado De Architectura (Sobre la arquitectura), compuesto por diez libros, es el manual de arquitectura de la Antigüedad más completo que ha llegado hasta nuestros días.

Para Vitrubio, la arquitectura debía seguir tres principios fundamentalesfirmitas (solidez), utilitas (funcionalidad) y venustas (belleza). En su obra no solo hablaba de cómo levantar templos, teatros o acueductos, sino también de mecánica, hidráulica y otras disciplinas científicas que afectaban a la construcción de edificios e infraestructuras; incluso de aspectos estéticos como técnicas decorativas o combinaciones de colores.

Pero lo que más llamó la atención de los humanistas del Renacimiento fue su idea de que el cuerpo humano era la medida perfecta de todas las cosas. Vitruvio describía cómo las proporciones del cuerpo podían inscribirse armónicamente en figuras geométricas como el círculo y el cuadrado, símbolos de perfección en la filosofía clásica. Y así como el cuerpo guarda simetría y equilibrio, la arquitectura debía reproducir esas relaciones proporcionales para ser bella y funcional.

Da Vinci y la búsqueda de la armonía universal

Cuando Leonardo da Vinci descubrió a Vitruvio en el siglo XV, se quedó fascinado con esa visión. El Renacimiento quería recuperar la sabiduría de la Antigüedad y reconciliar arte, ciencia y naturaleza. Leonardo dibujó una figura humana inspirada en las proporciones ideales según el arquitecto romano, una búsqueda de la belleza ideal; pero en su mente científica, servía también para mostrar algo más profundo: la convicción de que el ser humano era un microcosmos que reflejaba el orden del universo.

El círculo y el cuadrado que enmarcan al Hombre de Vitrubio tienen una gran carga simbólica: el círculo representaba lo celestial, lo infinito, lo divino; el cuadrado, en cambio, lo terrenal, lo humano, lo material. Al colocar un cuerpo humano dentro de ambas figuras, Leonardo estaba afirmando que el hombre ocupaba un lugar central en la creación: toda una declaración filosófica sobre la dignidad y el valor del ser humano.

Al llamarlo “Hombre de Vitruvio”, Leonardo reconocía su deuda con aquel arquitecto romano que había señalado siglos antes esa relación entre cuerpo y geometría. Hoy, más de quinientos años después, ese dibujo representa un ideal renacentista que aún resuena: la idea de que el genio humano tiene algo de divino.