La Galicia de los Cárpatos nos revela nuevos detalles de la vida espiritual, simbólica y artística durante el Neolítico de lo que hoy es Ucrania.
Un equipo de arqueólogos del Museo-Reserva Nacional “Antiguo Galych” ha anunciado el descubrimiento de una figura de toro de barro cocido con una antigüedad estimada de más de 6.000 años, perteneciente a la cultura Cucuteni-Trypillia. El hallazgo tuvo lugar en el asentamiento de Sady, cerca del pueblo de Zalukva, en la región de Ivano-Frankivsk, en el oeste de Ucrania, que cuenta con una gran cantidad de capas de historia, ya que el yacimiento se encuentra en la histórica Halychyna (Galicia), una zona fronteriza conocida por ser una auténtica encrucijada de culturas.
Esta pequeña escultura, modelada con esmero ha llamado la atención de los expertos por su simbolismo, su excelente estado de conservación (está prácticamente intacta) y su contexto cultural. Se trata de una de las piezas más destacadas de arte ritual de la fase temprana del IV milenio a.C. (fase BII de la cronología trypiliana o Cucuteni-Trypillia), y representa un testimonio directo de la cosmovisión espiritual y material de una civilización que aún guarda muchos misterios.
Un hallazgo inesperado en la Galicia de los Cárpatos
Según explicó Volodymyr Oliynyk, director general del Museo-Reserva “Antiguo Galych”, la figurilla fue descubierta durante una serie de excavaciones sistemáticas llevadas a cabo en 2025 por un equipo interdisciplinario de arqueólogos. El yacimiento de Zalukva ya había aportado algunas señales de ocupación humana desde el Neolítico, pero encontrar una pieza ritual tan bien preservada superó todas las expectativas.
“La figura de toro trypiliana no es solo un objeto artístico, es una ventana al universo simbólico de aquella gente”, declaró Oliynyk en sus redes sociales. El toro, animal sagrado en numerosas culturas del antiguo mundo, representa para los Cucuteni-Trypillia una simbiosis de fuerza, fertilidad, abundancia y el ciclo perpetuo de la vida. Su presencia en contextos rituales sugiere una función ceremonial o con tintes de talismán, posiblemente relacionada con cultos agrícolas o festividades estacionales.
El toro como símbolo del mundo agrario
La cultura Cucuteni-Trypillia, que floreció entre los años 5400 y 2700 a.C. en un vasto territorio que abarcaba partes de la actual Ucrania, Moldavia y Rumanía, fue una de las sociedades más avanzadas de la Europa neolítica. Se caracterizó por sus grandes asentamientos -algunos de ellos con hasta 15.000 habitantes-, su cerámica pintada con espirales y motivos geométricos en negro, rojo y blanco, y una arquitectura planificada en círculos concéntricos.
En este contexto, los toros eran más que animales de carga o alimento: eran emblemas de poder regenerador. Las figurillas de barro, como la encontrada en Zalukva, aparecen con frecuencia en viviendas, altares domésticos o áreas comunales, lo que sugiere un uso ritual. Los expertos creen que podrían haber servido como ofrendas, amuletos protectores o instrumentos en ceremonias de fertilidad y siembra. Cualquier instrumento ritual era bienvenido dentro de una comunidad cuya supervivencia dependía de la producción de los campos y de unos rebaños estables.
“Hallazgos como este nos permiten percibir la profundidad y diversidad del paisaje cultural que antaño prosperó en lo que hoy es el oeste de Ucrania”, ha explicado el equipo de excavación.
Es plausible que estas piezas acompañaran ritos estacionales, que se custodiaran como talismanes domésticos o que ocuparan lugares visibles durante las festividades comunales. Sea cual fuere su uso, la minuciosa factura de la arcilla habla de una intención: las comunidades de la cultura Cucuteni-Trypillia imprimían significado a esos pequeños objetos simbólicos, dotándolos de vida ritual y de un valor que trascendía lo utilitario.
Una pieza que habla del espacio y del tiempo
Además de su significado simbólico, la figura de toro ayuda a los arqueólogos a entender la organización interna del asentamiento. Según explicó el arqueólogo Andrii Fihol, objetos como este permiten identificar zonas funcionales dentro de los yacimientos: áreas domésticas, talleres, espacios sagrados o rutas de tránsito humano. El hecho de que la figurilla haya sido hallada en una capa bien definida, junto a otros restos cerámicos, sugiere que fue depositada intencionalmente, quizás como parte de un rito de fundación o cierre de ciclo agrícola.
Una cultura enigmática
Aunque reconocida desde el siglo XIX gracias al trabajo del arqueólogo ucraniano de origen checo Vikentiy Khvoyka, la cultura Cucuteni-Trypillia sigue siendo objeto de debate. No dejaron textos escritos, y muchas de sus prácticas siguen sin una explicación definitiva. Lo que sí sabemos es que poseían una cosmovisión articulada, donde los símbolos animales, femeninos y astronómicos desempeñaban un papel central. Y la figura de toro en barro cocido, con su modelado cuidado. encaja perfectamente en ese universo.