miércoles, febrero 4

Douglas Kelley existió: La historia del psiquiatra de los juicios de Núremberg


Fue el responsable de determinar que los líderes de nazismo podían responder por sus crímenes contra la humanidad y ahora una película recupera su memoria

La película Núremberg (James Vanderbilt, 2025), protagonizada por el actor Russel Crowe en el papel de Hermann Göring, ha servido para dar a conocer un personaje curioso y relevante en la historia de los procesos judiciales contra los nazis. Se trata de Douglas Kelley, un psiquiatra y criminólogo estadounidense que se encargó de realizar una evaluación psicológica de los acusados. 

Aunque la película dramatiza ciertos aspectos, refleja la importancia histórica de Kelley (interpretado por Rami Malek), un especialista que tuvo acceso directo a la mente de algunos de los grandes responsables del Holocausto. Y, sin duda, su vida y su muerte tienen también algo de cinematográfico. 

¿Quién fue Douglas KellEy?

Nacido en Truckee, Califòrnia, en 1912, se crió en San Francisco, donde pronto destacó como estudiante y miembro de los Eagle Scouts. Sus buenas calificaciones le permitieron ingresar en la Universidad de Berkeley y estudiar medicina en la Universidad de Californa (UCSF).

Gracias a su brillante expediente, obtuvo una beca Rockefeller que le permitió continuar su formación en Columbia, donde completó un segundo doctorado en ciencias médicas con el que consolidó su preparación para una carrera de alto nivel en psiquiatría y criminología. Con esta formación, pronto encontró trabajo como psiquiatra clínico y se especializó en psiquiatría forense. En su trayectoria combinó la práctica médica con la investigación sobre criminalidad y comportamiento humano

El ejército le reclama

Su capacidad para evaluar mentes criminales, gracias a sus técnicas psicológicas avanzadas, llamaron la atención del ejército de Estados Unidos, que buscaba profesionales capaces de analizar el perfil mental de los líderes nazis antes de los juicios de Núremberg. Así fue como Kelley desembarcó en la ciudad alemana donde iban a celebrarse los primeros juicios de la historia por crímenes contra la humanidad. 

Kelley entró como coronel en el equipo de psiquiatras de los Juicios. Allí, se encargó de entrevistar y evaluar psicológicamente a acusados de crímenes de guerra, entre ellos Hermann Göring y Rudolf Hess. Si bien la película subraya su protagonismo en este ámbito, lo cierto es que formó parte de un equipo de seis psiquiatras rotativos que se encargaron de realizar estas evaluaciones durante los años del proceso.

Una relación compleja

La relación de Kelley con algunos de los nazis fue compleja. Se sabe que actuó como intermediario en la correspondencia entre Göring y su familia. También que se quedó impresionado por la capacidad del nazi para mostrar una faceta humana más allá de sus acciones criminales.

Según documentos que se conservan en el Museo del Holocausto de Estats Unidos (USHMM), Kelley se mostró impresionado por la inteligencia de los acusados. Muchos de ellos presentaban un coeficiente intelectual de 128, un nivel sin duda excepcional. Muchos psiquiatras intentaron mantener en semi secreto este dato para no trivializar la magnitud de su mal.

Un libro con sus conclusiones

Para analizar a los líderes nazis, Kelley utilizó herramientas como el test de Rorschach y entrevistas clínicas estructuradas. Sus Los informes fueron clave para demostrar que los acusados no estaban locos, sino que eran personas normales, funcionales y conscientes de sus actos. 

Carta de Hermann Goering a Reinhard Heydrich acerca de la Solución final
Carta de Hermann Goering a Reinhard Heydrich acerca de la Solución finalFoto: Memorial House of the Wannsee Conference

Así lo explicó en su libro 22 Cells in Nurembergque publicó en 1947 y en el que documenta sus entrevistas análisis, así como sus reflexiones sobre la psicología de los dictadores. El libro describe los perfiles individuales de cada uno de los nazis juzgados. Asimismo, analiza y define la psicología del dictador y la normalidad del mal, con la que demuestra que hombres inteligentes y aparentemente normales podían cometer atrocidades masivas.