miércoles, febrero 4

Hallan unos extraños fósiles de hace 340 millones de años con detalles anatómicos increíbles


El descubrimiento en un muro de piedra seca en el Parque Nacional de Peak District en Inglaterra revela restos marinos excepcionales del periodo Carbonífero.

Un aparentemente simple muro de piedra seca ha destapado un hallazgo sorprendente. Se trata de una serie de fósiles de criaturas marinas con 340 millones de años de antigüedad, cuya preservación es tan asombrosa que parecen haber sido tallados a mano.

El descubrimiento, realizado por guardabosques del National Trust en la región de White Peak, en Staffordshire, nos hace viajar al periodo Carbonífero, cuando gran parte del territorio británico estaba sumergido bajo un mar tropical cálido y poco profundo y con una gran abundancia de vida vegetal y animal -muy abundante y diversa-.

En plena naturaleza

Todo comenzó durante una revisión rutinaria del entorno por parte de David Ward, guardabosques del National Trust. Mientras inspeccionaba un muro de piedra seca que serpentea por el campo inglés desde hace siglos, algo llamó su atención: unas formas onduladas e intrincadas en la superficie caliza de una de las rocas. Resultó que se trataba de los restos fosilizados de dos goniatites perfectamente conservados.

¿Qué son los goniatites?

Los goniatites eran moluscos marinos con concha, parientes lejanos de los actuales calamares y pulpos, que vivieron durante el Paleozoico, especialmente en los mares del periodo Carbonífero. A diferencia de las actuales sepias y calamares, los goniatites presentaban una concha externa enrollada en espiral o recta (en los ortoceras, otros moluscos cefalópodos milenarios).

Representan un género extinto de ammonites, de ahí que su anatomía recuerde esencialmente a la de los más conocidos ammonites -protagonistas de miles de fósiles hallados en la costa jurásica de Reino Unido, como en la localidad de Lyme Regis o en Whitby-, pero los goniatites son aún más antiguos que estos.

Según explicó la paleontóloga Susannah Lydon, de la Universidad de Nottingham, estas criaturas vivían en mares cálidos y poco profundos y cuando morían, sus conchas se hundían al fondo marino, donde eran cubiertas por sedimentos. Con el paso de millones de años, la presión y los minerales transformaban esa materia orgánica en piedra, lo que ha permitido que se preserven detalles muy intrincados de su estructura como si hubiesen sido dibujados ayer mismo. Pero tienen cientos de millones de años. 

¿Por qué es tan importante este descubrimiento?

El valor científico de este hallazgo extraordinario. Aunque el Parque Nacional de Peak District es conocido por su geología rica en fósiles, la mayoría suelen estar fragmentados o erosionados. Encontrar ejemplares tan completos y tan bien conservados es extremadamente raro, y más aún en un lugar tan accesible al público como es un mero muro de piedra rural.

Además, los fósiles de goniatites son muy apreciados en la paleontología, ya que son considerados una especie de ‘fósiles guía’, gracias a que evolucionaron rápidamente y se distribuyeron ampliamente por el planeta, lo que hace de ellos herramientas muy útiles para datar las capas geológicas en las que se encuentran y poder reconstruir así el clima, el nivel del mar y los ecosistemas del pasado (de hace cientos de millones de años). Para los expertos, es una forma de entender nuestro lugar en el planeta.

El hallazgo se produjo en la región de White Peak, una zona caracterizada por su geología caliza y sus paisajes ondulados. Allí, los muros de piedra seca que se construyeron simplemente encajando rocas unas encima de otras, forman parte del patrimonio rural desde hace siglos y si bien no es tan raro descubrir fósiles en ellas, sí lo es cuando se trata de ejemplares tan completos y visibles en la superficie. Es uno de los motivos por los que el National Trust ha decidido mantener en secreto la ubicación exacta del muro para evitar una avalancha de visitantes o cazadores de fósiles no autorizados.

Sea como fuere, este organismo inglés pretende conservar los fósiles y utilizarlos en actividades educativas y charlas para el público general. Mostrarán los ejemplares en centros de visitantes y excursiones guiadas, con el objetivo de inspirar a nuevas generaciones de geólogos o paleontólogos, o simplemente curiosos apasionados por tiempos remotos.